Beauregard Plage, un camping singular en Marseillan
En la localidad de Marseillan, el camping Beauregard Plage le invita a descubrir su increíble recinto junto a la playa Aquí las vacaciones empiezan descalzo: se cruza la duna, se llega al Mediterráneo en pocos pasos ¡y se disfruta de este decorado natural protegido! Con sus alojamientos originales y su ambiente chic y bohemio, este establecimiento ofrece una auténtica experiencia de vacaciones, ¡ante todo genuina y humana!
Un camping con los pies en la arena
A corta distancia de la localidad turística de Marseillan Plage, el camping Beauregard Plage disfruta de un acceso directo a la playa, sin carretera que cruzar, protegida por una duna y abierta a un litoral clasificado por su calidad medioambiental. Las mañanas se alargan al ritmo del Mediterráneo: el mar como una balsa de aceite, horizonte azul y una vela blanca a lo lejos. El camping conserva, además, una escala humana y un ambiente familiar, ¡ideal para unas vacaciones sencillas y auténticas en el sur de Francia!
Los alojamientos que ofrece este establecimiento se componen de caravanas vintage, lodges, mobile homes y tiendas bohemias para vivir una experiencia de glamping en plena naturaleza, así como de una amplia gama de parcelas distribuidas en un parque arbolado de unas 3 hectáreas. Cada parcela está pensada para la comodidad, y algunas de estas disponen incluso de sanitarios privados con ducha y lavabo, cocina exterior con mesa y sillas, fregadero, frigorífico y espacio de almacenamiento El camping cuenta además con una buena red de bloques sanitarios, que se limpian varias veces al día.
Además, en el camping se encuentra lo esencial para vivir al aire libre de la mañana a la noche: un snack bar para bañado por la brisa marina, una zona de juegos infantiles y distintos espacios de juego, como mesas de ping-pong, futbolín y una pista de vóley playa durante la temporada. En las inmediaciones del recinto, numerosos servicios están a disposición de los veraneantes: panadería, supermercado, restaurantes, oficina de turismo, servicios de alquiler de bicicletas y barcos, mercado tradicional, etc.
¡Tómese su tiempo para disfrutar de las vacaciones en Marseillan!
La playa de Honneur de Marseillan, contigua al camping, concentra toda la oferta náutica de la población: pádel surf, windsurf, kitesurf, banana boat y zona de baño vigilada durante la temporada alta. El acceso está adaptado para personas con movilidad reducida, con dispositivos de ayuda para el baño según el período. A lo largo del día, podrá alternar los baños en el mar, las siestas a la sombra de la sombrilla ¡y la construcción de castillos de arena con los niños!
Alrededor de Beauregard Plage, los amantes del aire libre disfrutan de un auténtico terreno de juego: largos paseos junto al agua, carriles bici seguros, caminos de dunas e itinerarios sencillos para llegar al puerto, al Canal du Midi o a las orillas del estanque de Thau. Los más deportistas pueden encadenar el running al amanecer, las sesiones de vóley playa ¡y paseos en bicicleta hasta Sète o Cap d’Agde!
De vuelta al camping, todo el mundo disfrutará de una copa en la terraza, una pizza compartida o incluso de una partida de ajedrez que puede alargarse... Durante la temporada de verano, el programa de vacaciones pone el acento en el descanso, la relajación y actividades lúdicas sencillas y de amistad, pensadas para compartir sin alterar la tranquilidad del lugar. Se vive al aire libre, se comparte tiempo juntos y se disfruta de esa suavidad mediterránea que define Marseillan…
El espíritu mediterráneo, entre el estanque de Thau y generosos viñedos
Alojarse en el camping Beauregard Plage es abrazar un territorio de contrastes sutiles: el mar a un lado, el estanque de Thau al otro y los viñedos como telón de fondo. Por la mañana, podrá pasear por el mercado de Marseillan y saborear frutas colmadas de sol; al mediodía, podrá optar por una degustación de ostras y marisco a orillas del estanque; por la tarde, ¡ponga rumbo a las paillotes y los chiringuitos de la costa!
Si hablamos de patrimonio,podrá viajar en el tiempo en el puerto de Marseillan, visitar la casa museo del productor de aperitivos Noilly Prat o escapar a las callejuelas de Sète, con sus canales y el monte Saint-Clair. En pocos kilómetros, el ambiente cambia por completo: playas salvajes hacia el lido, pueblos languedocianos y panorámicas desde los viñedos.
Y cuando cae la noche, el espectáculo se vive en la playa: luz dorada sobre las dunas, el chapoteo regular del agua y un horizonte que se tiñe de rosa. De regreso a la tienda bohemia, al lodge o a la parcela, tendrá la sensación de no haber forzado nada. Aquí, la simplicidad es un lujo: el Mediterráneo, la arena, el espacio y el tiempo…














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